miércoles, 8 de septiembre de 2010

botes & + botes




Pueden parecer todos iguales, pero no: los hay de cristal, de vidrio, de plástico rígido y flexible. Los hay de metal grueso, de blanda chapa, de cartón. Algunos cierran bien y conservan las propiedades del producto, otros ya no cierran. Han perdido su tapón. Los que nunca tuvieron tapón, tal vez tenían tapa... o no. Hay algunos que no la necesitan, y a varios no les vendría mal, porque han sido empleados para algo para lo que no fueron ideados. Los rotulados no siempre contienen lo que dice la etiqueta, envidian temerosos a los mudos. Algunos no han sido nunca abiertos. Otros, son demasiado empleados... tienen una corta vida. En cambio, los hay decanos; incluso centenarios. Bastantes han viajado por muchos talleres. Algunas resinas antiguas que se han quedado solidificadas en los fondos cristalinos, les restan capacidad. No todos los botes son iguales y ellos lo saben. Sus brillos les delatan, les distinguen, les clasifican a simple vista. Conviven de varias clases, de muchas castas. Las manos distraídas los han mezclado sin respetar sus orígenes. Manuales, industriales, caseros, perecederos o inmortales. Grandes, altos, estrechos, luminosos, coloreados, mates, transparentes, translúcidos.... Todos contuvieron en su día algo importante. Una fórmula magistral. Una receta única. Una prueba inconclusa. Un preparado inimitable. Una esencia sublime.
Pero tú pensarás que sólo son botes. Pobres botes. Simples frascos. Sencillos tarros. Recipientes vulgares, modestos, insignificantes. Podrías pensar que lo importante es lo que contienen.... y no.
Si; de acuerdo que pueden haber conservado tesoros. Pero esos tesoros han desaparecido en la superficie de algún mueble. Se han agotado en la profundidad de una grieta. Y apenas han dejando un rastro microscópico en los poros del cristal. Y esas partículas invisibles, que nadie se ha molestado en eliminar de un interior demasiado transparente, en apariencia limpio, ya forman parte pétrea del propio mineral. Los frascos se han convertido en algo más que un recipiente y nada más. Son en sí mismo el tesoro que creías desaparecido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada